La entrada de hoy no es directamente una reflexión sobre algun proceso electrónico, no, es más bien una reflexión a nivel profesional.
He estado actualizando mi CV, y adaptarlo a la lengua de Shakespeare, y me ha surgido una gran duda: ¿hasta dónde es preciso demostrar los conocimientos adquiridos?
En mi CV aparecen las asignaturas que he cursado, y ahora que empiezo a observar el final de mi carrera académica, me pregunto si quién lea mi CV sabrá acertadamente deducir si soy o no capáz de desarrollar, diseñar o producir un proyecto.